Un eclipse total de Sol en la Tierra de Ágreda
12 de Agosto de 2026, una fecha para recordar. Una experiencia única.
MISTERIOS Y REFLEXIONESTIERRAS DEL MONCAYODESTACADA


INTRODUCCIÓN
El próximo 12 de agosto, poco antes del atardecer, la Tierra del Moncayo será testigo de un fenómeno que no volvía a contemplarse desde hace más de siglo y medio: un eclipse total de Sol.
La última vez que ocurrió algo semejante en estas tierras fue el 18 de julio de 1860. Aquel día, poco después del mediodía, el cielo comenzó a transformarse lentamente. Tras una mañana de niebla, el Sol pareció apagarse poco a poco, tiñendo el paisaje de una luz extraña e inquietante. Las aves enmudecieron, bajó la temperatura, se hizo de noche y se pudieron observar las estrellas. Esa noche cerrada duró tres minutos. Allí donde debía encontrarse el Sol, aparecía un disco negro rodeado por el resplandor fantasmal de la corona solar. Era la Luna ocultando completamente al astro rey; un alineamiento perfecto entre el Sol, la Luna Nueva y la mirada asombrada de quienes contemplaban el cielo. Fue, literalmente, un día con dos noches.
Aquel eclipse convirtió además al Moncayo y sus alrededores en un pequeño centro mundial de observación astronómica. Científicos y expertos de distintos países se repartieron entre las cumbres del Moncayo y los alrededores de Tarazona para estudiar el fenómeno y obtener algunas de las primeras fotografías científicas de un eclipse total de Sol. Entre ellos se encontraban dos figuras fundamentales de la historia de la ciencia: Urbain Le Verrier, descubridor del planeta Neptuno, y Léon Foucault, el físico francés que demostró experimentalmente la rotación de la Tierra mediante su célebre péndulo.
El próximo 12 de agosto de 2026, si la meteorología lo permite, volveremos a vivir una experiencia semejante. Desde las 19:30 hasta la puesta de Sol, la luz irá cambiando lentamente sobre los campos y montes de nuestra tierra. Y alrededor de las 20:30 llegará el instante más esperado: algo más de un minuto y medio de oscuridad total en pleno atardecer. Un breve intervalo en el que el tiempo parecerá detenerse y el cielo nos recordará, una vez más, la capacidad de la naturaleza para sobrecogernos. Será, esta vez, un día con dos anocheceres.
UN MOMENTO ÚNICO
Aunque un eclipse total de Sol sea un fenómeno astronómico bien estudiado, me atrevo a decir que también es una experiencia profundamente humana. En un momento así, la naturaleza parece hablarnos y, por unos instantes captamos un mensaje a través de nuestros sentidos, nuestra imaginación y también nuestras emociones que quedan suspendidos ante algo que rompe el mundo cotidiano. Igual que ocurrió en 1860, un acontecimiento así invita al ser humano a detenerse, mirar al cielo con asombro y hacerse preguntas sobre el universo y, por tanto, sobre su propio lugar en la existencia.
Desde la antigüedad, hombres y mujeres de todas las culturas observaron el cielo con fascinación, temor y curiosidad. De esa mirada paciente nació la astronomía y, con ella, una de las mayores aventuras intelectuales de la humanidad. A veces olvidamos hasta qué punto ha avanzado la ciencia. Comprender los eclipses, los movimientos de los planetas o la naturaleza de una estrella como nuestro Sol, no ha disminuido la belleza del universo; al contrario, la ha multiplicado. La ciencia nos ha permitido explicar muchos fenómenos que antes parecían mágicos o incomprensibles ensanchado así nuestra forma de mirar el mundo. Hoy sabemos que vivimos en un pequeño planeta que gira alrededor de una estrella común en un universo inmenso y, sin embargo, quizá precisamente por eso, contemplar un eclipse siga emocionándonos tanto. Porque entender el cielo nos ha permitido descubrir una realidad no menos sorprendente.


ECLIPSES DE SOL CLAVE EN LA HISTORIA DE ESPAÑA
18 de julio de 1860: Un eclipse muy importante en la historia de la astronomía en España. En la zona del Moncayo y Tarazona se reunieron algunos de los principales científicos europeos, para estudiar el fenómeno y obtener las primeras fotografías de las protuberancias solares.
22 de diciembre de 1870: Eclipse total visible en el sur de Andalucía. Ese mismo día moría en Madrid Gustavo Adolfo Bécquer.
28 de mayo de 1900, 30 de agosto de 1905, 17 de abril de 1912: La serie de tres eclipses totales que atrajeron a científicos internacionales a España, convirtiéndola en un foco astronómico mundial
2 de octubre de 1959: Último eclipse total de Sol visible en España, pero solo desde las Islas Canarias. Desde entonces, varias generaciones en nuestro país han quedado fuera de esta experiencia.
3 de octubre de 2005: Último eclipse anular de Sol visible en España. En este tipo de eclipse, la Luna no llega a cubrir completamente el Sol y deja visible un brillante “anillo de fuego” alrededor del disco lunar.




QUÉ ES UN ECLIPSE DE SOL
Un eclipse de Sol se produce cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol y proyecta su sombra sobre una pequeña zona de la superficie terrestre. Aunque el Sol es unas cuatrocientas veces más grande que la Luna, también se encuentra aproximadamente cuatrocientas veces más lejos, una extraordinaria coincidencia cósmica que hace posible que ambos astros aparenten tener casi el mismo tamaño aparente en nuestro cielo. Cuando la alineación entre el Sol, la Luna y la Tierra es suficientemente precisa, la Luna Nueva oculta completamente el disco solar y se produce un eclipse total. En ese instante, la sombra más oscura de la Luna, denominada umbra, atraviesa la Tierra como una estrecha franja móvil, mientras a su alrededor se extiende una zona más amplia de penumbra en la que el eclipse solo es parcial.
El fenómeno se desarrolla en varias fases. Primero comienza el eclipse parcial y la Luna parece “morder” lentamente el Sol. La luz ambiental cambia poco a poco, las sombras se vuelven extrañas y la temperatura desciende ligeramente. Cuando la alineación es perfecta llega la totalidad: el cielo se oscurece como en un anochecer repentino, aparecen las estrellas y puede contemplarse la corona solar, la tenue atmósfera exterior del Sol normalmente oculta por su intenso brillo. Pasados apenas unos minutos, la luz regresa y el eclipse continúa de nuevo como parcial hasta finalizar. Los eclipses totales son relativamente poco frecuentes en un mismo lugar porque la órbita de la Luna está inclinada unos cinco grados respecto a la órbita terrestre alrededor del Sol, de modo que la mayor parte de las lunas nuevas no llegan a ocultar el Sol. Solo en ocasiones muy concretas los tres astros se alinean con la precisión necesaria para producir uno de los espectáculos naturales más sobrecogedores que puede contemplar el ser humano. La villa de Ágreda y el Moncayo van a ser lugares privilegiados para observar y disfrutar de este evento cósmico.


LA PREDICCIÓN Y EL MÉTODO CIENTÍFICO
Antiguamente los conocimientos astronómicos estaban ligados a la magia y al misterio. Los antiguos magoi persas —que inspiraron la tradición de los Reyes Magos— eran también buenos observadores del cielo. Gracias a la Mecánica Celeste, hoy en día es fácil predecir un eclipse con exactitud matemática, pero ya era posible en la antigüedad dado que las observaciones astronómicas en China, Persia y Grecia permitían detectar determinados ciclos de aparición de eclipses, como el ciclo de Saros, (18 años, 11 días y 8 horas) que permite predecir eclipses solares y lunares con características similares. Se atribuye a Tales de Mileto la primera predicción matemática de un eclipse de Sol en el año 585 a. C.


QUÉ VA A OCURRIR (EN ÁGREDA Y ALREDEDORES) Y CÓMO OBSERVARLO
En la zona de Ágreda, el Sol, en esa fecha, se situará en el momento del eclipse a 284º de azimut (hacia el Oesnoroeste ONO) y a unos 7º de elevación sobre el horizonte.
19H 34m 14s: Inicio del eclipse parcial
Dispondremos de casi una hora de contemplación de esta fase del eclipse en el que para observarlo son necesarias gafas solares homologadas. En el caso de telescopios, prismáticos o catalejos, será imprescindible utilizar filtros solares colocados en el objetivo. Poco a poco irá descendiendo la temperatura y el cielo mostrará una luz extraña.
20H 28m 49s Inicio del eclipse total
Se habrá hecho de noche. Aparecerán las estrellas, así como Júpiter y Venus. Solo durante la totalidad podremos observar sin gafas, y empezaremos a apreciar la corona solar alrededor del disco negro de la Luna Nueva.
20H 29m 36s Máximo del eclipse
Será el momento culminante del fenómeno. Conviene detenerse a contemplar y saborear su plenitud. Podremos identificar las principales estrellas del cielo de verano y, con prismáticos, apreciar mucho mejor la corona solar.
20H 30m 23s Fin eclipse total
En cuanto un extremo del Sol empiece a brillar, habrá que volver a proteger los ojos con gafas homologadas para eclipses. La luz irá aumentando hasta volver a ser de día justo antes del ocaso.
21H 12m 03s Ocaso del Sol
Apreciaremos el disco solar pero no completamente. Desde una buena altitud podremos apreciar mejor este final.
A RECORDAR: Para observar las fases previas y posteriores a la totalidad debemos proteger siempre nuestros ojos con gafas homologadas para eclipses. Si utilizamos instrumentos ópticos, el filtro solar debe colocarse en el objetivo, nunca en el ocular.


LUGARES DE OBSERVACIÓN
Desde nuestra villa hay lugares privilegiados para contemplar este acontecimiento. Conviene buscar zonas elevadas con un horizonte despejado hacia el ocaso —dirección oesnoroeste (ONO)— evitando obstáculos próximos como edificios, montes o masas de arbolado: los montes de la carretera de la Aldehuela, el cerro de la Coronación y montes aledaños a la calle del Tinte, el llano Malacho, los Collados, incluso los montes de San Blas (en las partes más altas que eviten las copas de los pinos) son buenos lugares de observación. Alejándonos un poco más dispondremos de un buen balcón de observación en Cuatro Caminos, el Mirador de los Cejos o el Canto Hincado. En cualquier caso, será importante atender a las indicaciones y recomendaciones que el Ayuntamiento establezca para ese día.
El propio macizo del Moncayo, sobre todo la cima de Cagalobos, debido a su altitud sobre el horizonte, permitirá prolongar unos minutos más la contemplación del final del eclipse. Sin embargo, conviene recordar que se trata de una ascensión de montaña que implicará un descenso nocturno y exige cierta preparación.
Bien, no hay que olvidar la meteorología. Si esa tarde el cielo está nublado el eclipse no será visible, solo apreciaremos la oscuridad absoluta y quizá un sentimiento de frustración. Habrá que permanecer atentos a las previsiones meteorológicas por si fuese necesario desplazarse hacia zonas cercanas con mejores condiciones de visibilidad.


REFERENCIAS Y DATOS
En la Web del Instituto Geográfico Nacional disponemos de un simulador de visibilidad del eclipse sobre un mapa de la Península Ibérica.
Sobre el eclipse de 1860:
